La alegría no tuvo fin, ni límites

Festejo en los vestuarios
Sabida es la intensidad con que viven los brasileños las alegrías y las tristezas, no tienen término medio, o son los mejores o los peores. Aquí detallamos algunas de las consecuencias del torneo obtenido.

• Un obrero de San Pablo, había prometido suicidarse si Brasil se coronaba campeón del mundo, y como lo prometido es deuda se tiró de un sexto piso.
• Dos niños, María de Fátima y Claudenio Chagas fallecieron al ser alcanzados por balas perdidas producto del festejo desmesurado.
• El oficial de Marina de 58 años de edad, Jonás de Hora falleció de un ataque al corazón.
• Juan Marcilio de Oliveira de 31 años de edad, murió producto de una herida de bala, disparada por el policía Edison de Oliveira, luego de una disputa debido a que los vecinos del primero se quejaran ante la ley por el ruido que hacía mientras festejaba.
• El joven Ricardo Mascarehan fue asesinado por el conductor del un auto cuándo el adolescente golpeó el capot de su móvil. El asesino sacó un revolver y efectuó cuatro tiros, hiriendo además a dos espectadores. El criminal resultó ser un mayor del ejército llamado Clemides de Siqueira.
• El periodista José Leite falleció debido a una discusión con José Soares, donde éste último sacó un arma y lo mató brutalmente.

A pesar de todas las muertes, el presidente, Juscelino Kubitschek decretó fiesta nacional cuando retornaron los jugadores.

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