De la gloria del fútbol a la ruina

Stiles, intenta convencar al DT inglés para que forme parte de los festejos del logro del `66
Es el único campeonato que han ganado los inventores del fútbol. Por eso los aficionados recuerdan con nostalgia esa final, como un imposible que parece que nunca van a volver a alcanzar. Los futbolistas que estuvieron allí, en cambio, aprovechan esa añoranza para conseguir sacar algo de dinero. Stiles, de 68 años, y tras un derrame cerebral, quiere dejar algo a su descendencia y está dispuesto a vender caros sus recuerdos: con la subasta de su medalla en Edimburgo pretende sacar 120.000 euros. Otra cosa es que en época de crisis, lo consiga.

Stiles sigue el ejemplo de su compañero Alan Balls, que en 2005 vendió su medalla por cerca de 500.000 euros. Otro futbolistas de ese equipo: Hurst, el jugador que marcó el gol fantasma más famoso de la historia de los Mundiales, vendió su camiseta por 90.000 libras. Un aficionado que estuvo en el partido la compró, para guardarla.

Finalmente la medalla de Stiles alcanzó los U$S 250.000 en la subasta.

El delantero inglés, además, ha vendido su medalla. El portero Gordon Banks también puso en subasta la suya y como él han hecho lo mismo 8 de los 11 futbolistas que fueron campeones del mundo en 1966. El fútbol no era el negocio global de ahora y los futbolistas ingleses campeones han llegado a la madurez sin poder vivir de las rentas. Su legado está en la memoria de muchos. Es bonito, es algo con lo que todos soñamos. Pero no da dinero.

Vender recuerdos no siempre es un lucrativo negocio. En mayo, en Montevideo, se celebró una subasta que se llamó: «Recuerdos del fútbol mundial». Había más de 600 lotes con fotos, trofeos y medallas de tres campeones del mundo uruguayos: Schiaffino, Míguez y Máspoli.

Un Rolex de oro de 18 quilates de Schiaffino alcanzó los 15.000 dólares. Otro trofeo que le dio “La Gazzeta dello Sport” fue adquirido por 10.000 dólares. Fue el representante Pablo Bentancour quien pagó ese dinero por ellos. Sin embargo, la tres medallas, que se subastaban entre 25.000 y 35.000 dólares no encontraron comprador.

Todo está en venta, la crisis no deja espacio para los recuerdos.

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